DE UNA MADRE A SU HIJO
Algún día
los besos que no me diste
y los abrazos que reprimiste
serán como puñaladas de fuego
en la herida de tu pecho.
Los años se quemarán
y yo me iré despacio
como candil que se apaga
y la palabra "madre"
será un dolor en tu alma amarga.
Hijo, he esperado en vano
tu cariño y tu mano,
mas tu frialdad pudo más
en el tiempo que lastima,
que se consumió en la hoguera
que parece no termina.
La vida se está yendo
por callejones oscuros
y yo siento el llanto
de la garúa en los tejados.
Las puertas en sus goznes gastados
chirrían como lamentos
y en mi mejilla yo siento
la ausencia de tus besos;
mamá ya no estará,
en breve me iré en silencio.
INGRID ZETTERBERG
Dedicado a mi amado
hijo Favio
Derechos reservados
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Amiga, nem imaginas quanto me identifico com este teu poema tão sentido...
ResponderBorrarQuerida Ingrid, solidário e carinhoso abraço.
Que seja sereno o teu resto de Maio.
Gracias querida amiga Sao por tu respuesta tan sincera y por leer mis versos. Recibe mi abrazo grande.
BorrarIngrid, nos dejas un poema tremendo por su significación y expresividad, amiga poeta...Soy madre de tres hijos, los tres son distintos, alguno hay más frío e indiferente, que necesita más atención de mi parte...Es cuestión de madurez, cada uno madura a distinto ritmo...Ten paciencia y confía, todo lleva un orden y un sentido...El tiempo pone los sentimientos en su lugar.
ResponderBorrarMi abrazo entrañable y mi ánimo, amiga poeta.
Gracias mi estimada amiga Ma. Jesús por visitar mis versos y comprenderlos como sólo otra madre puede comprender. Recibe mi abrazo cariñoso.
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