martes, 26 de mayo de 2026

De una madre a su hijo


DE UNA MADRE A SU HIJO

Algún día
los besos que no me diste
y los abrazos que reprimiste
serán como puñaladas de fuego
en la herida de tu pecho.
Los años se quemarán
y yo me iré despacio
como candil que se apaga
y la palabra "madre"
será un dolor en tu alma amarga.

Hijo, he esperado en vano
tu cariño y tu mano,
mas tu frialdad pudo más
en el tiempo que lastima,
que se consumió en la hoguera
que parece no termina.

La vida se está yendo
por callejones oscuros
y yo siento el llanto
de la garúa en los tejados.
Las puertas en sus goznes gastados
chirrían como lamentos
y en mi mejilla yo siento
la ausencia de tus besos;
mamá ya no estará,
en breve me iré en silencio.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado 
hijo Favio

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