MI SUAVE LIRIO
¡Qué tristeza inmensa me invade!
ya no estará más el lirio prometido.
Desmayaron sus lánguidos pétalos,
sus colores se perdieron en la tierra.
Ya no está ese rosado vivo.
Se murió ante mis ojos
en cada despertar
mi suave lirio.
Regalo de mi hija,
arreglo floral.
Y viene la melodía
a enterrarlo
junto al verano vencido.
Recuerdo de tus manos, amada hija
porque nada escapa de la muerte
ni siquiera este lirio inerte,
ya el viento lo ignora
y no lo mecen sus ondas.
¿Habrán otros lirios de tus manos
que vivan en mis ojos por siempre?
¿Habrán otros eneros
cargados de ilusiones de verte?
con tu carita inocente
y lirios derramando
de tus ojos verdes?
INGRID ZETTERBERG
Dedicado a mi amada hija
Stephanie, en recuerdo
de aquel lirio que me regaló
en mi cumpleaños.
De mi poemario
"Entre la luz y la sombra"
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